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     Leibterapia personal




Esta técnica fue creada por K. G. Dürckheim y sus colaboradores especialistas en trabajo corporal en la Selva Negra (Alemania).

Su nombre expresa el espíritu que la anima. En alemán hay dos palabras para cuerpo, Körper y Leib. La palabra que se utiliza de forma corriente es Körper, siendo Leib hoy en día un arcaísmo que se utiliza tan solo en ocasiones como la misa, cuando el cura levanta “el Leib” de Cristo; tomando Dürckheim esta palabra indicaba que la terapia corporal que proponía no se dirige al cuerpo en el sentido del “cuerpo que tenemos”, sino que se dirige al “cuerpo que somos” o cuerpo místico, en el que mente-cuerpo-espíritu son uno.

La palabra terapia se usa en el sentido etimológico del término, es decir, como acompañamiento en el camino hacia la salud, una salud que más que oponerse a la enfermedad indica un enraizamiento en lo esencial.

Por último, el término personal nos indica que ese camino hacia la salud del Leib es algo que cada uno debe realizar por sí mismo y que la Leibterapia se dirige precisamente a ese sí mismo de cada uno, proponiendo un camino de individuación, a partir del cual actualizar los recursos personales que permiten vivir en el mundo de una forma más plena e integrada.

El rasgo fundamental que caracteriza a la Leibterapia Personal es la especial atención que se concede a la experiencia de carácter místico, experiencia que se presenta a lo largo de la vida cotidiana y que debemos aprender a reconocer. Cuando hablamos de experiencia mística no estamos hablando de nada sobrenatural, ni de experiencias rompedoras, es más bien un sentimiento de profundidad de lo cotidiano que muchas veces se manifiesta de forma sutil.

 Sesiones individuales de leibterapia
  • Las sesiones de Leibterapia combinan la charla terapéutica con el trabajo corporal. A través de la primera se busca clarificar experiencias, reordenar situaciones y ayudar a la persona a comprender sus procesos internos. Con el trabajo corporal se va directamente al momento de experiencia en el que la persona debe aprender a dejarse ir, a soltarse para pasar a un estado de conciencia y experiencia más pleno.

Las técnicas que se utilizan en Leibterapia son numerosas. Si nos situamos en sus orígenes los colaboradores de Dürckheim que le ayudaron a crear esta forma de trabajo eran especialistas en “Attem-Massage”, masaje acompañado de la respiración, que es la columna vertebral de la Leibterapia. Otro conjunto de técnicas básicas es el formado por la “Behandlungstérapie”, técnicas de modelado manual del tejido conjuntivo, que se parecen más a la escultura que al masaje y permiten un trabajo profundo con la forma corporal, expresión del cuerpo que somos.


la práctica

Los tres factores básicos que se trabajan son la tensión, la respiración y el centro de gravedad (hara).

La tensión que se busca es la tensión justa, es decir, la tensión vital, que permite que la vida se exprese en toda su plenitud. Un exceso de tensión encarna la crispación, que impide el fluir de la vida. Una falta de tensión encarna una laxitud que impide el fluir de la vida. La vida necesita un grado de tensión adecuado para poder expresarse.

No se proponen ejercicios respiratorios, no se enseña una “buena forma de respirar”, se trata más bien de acompañar a la persona en el descubrimiento de una respiración más plena, que se hace sin necesidad de una intervención directa del yo. El punto básico es aprender a dejarse respirar...

El Hara o centro de gravedad se trabaja con ejercicios específicos que ayudan a entrar en contacto con las fuerzas naturales de la pelvis, del vientre, muy a menudo bloqueadas por crispaciones muy profundas. Situar el centro de gravedad en el lugar que le corresponde permite vivir con una mayor sensación de enraizamiento y seguridad..

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